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¿CÓMO ESCOGER UNA BUENA NOVELA?


Hay quien lo tiene muy claro, y cuando quiere leer alguna novela acude de inmediato a su librería habitual, selecciona su autor, su colección o editorial preferidas, y adquiere un libro que le saciará su sed de lectura durante un periodo de tiempo determinado. En esta vida, siempre hay alguien, que sobre algo, lo que sea... lo tiene todo muy claro.

La gran mayoría de los mortales, sin embargo, tenemos dudas, incertidumbres, y somos más indecisos a la hora de hacer según que cosas o de tomar ciertas decisiones. Por eso, es importante, a la hora de adquirir un buen libro –concretamente una novela-, seguir las siguientes pautas que nos ayudarán a no perder el tiempo ni a tirar por la borda un puñado de euros.

1.- Seleccionar entre autores muertos:
Se supone que si un autor lleva muerto un tiempo determinado, y aún y así, siguen reeditando su obra, será porque tiene algo interesante que contar en alguna de sus novelas (y seguro que sólo en alguna... no en todas). De modo que dejemos al lado a los vivos, que sigan escribiendo y cuando se mueran... ya veremos.

2.- Seleccionar el formato:
De entrada hay que tener presente que cualquier novela que sobrepase las 150 páginas, es sin duda alguna, un auténtico peñazo. Cualquier autor “moderno” (por más que lleve muerto un tiempo), sabe que la gente normal suele tener prisa y poco tiempo para solazarse y disfrutar de un tiempo de ocio razonable. De modo que, un tarado que escriba una novela de 300 ó 600 páginas, sólo puede tratarse de un narcisista egocéntrico que escribe para él, o de un tirano que pretende arrebatar mucho de nuestro poco tiempo libre con la pretensión de que estemos pendientes de sus milongas. Más aún; hoy en día nuestra sociedad es absolutamente interactiva y multimedia. Las generaciones jóvenes y las venideras reciben constantes fogonazos de información que procesan a gran velocidad con sus cerebros más ocupados en recibir dicha información, que realmente en procesarla. Nuestros jóvenes son impacientes y desean conocer de un modo inmediato el qué, cómo, cuándo, dónde y por qué de las cosas en pocos clics de ratón, o pasadas pocas páginas. Nadie puede tiranizar el tiempo de un joven ansioso de información y tampoco merece la pena que nadie lo pretenda. Nuestros jóvenes están preparados para recibir, procesar y asimilar cualquier tipo de información a una velocidad asombrosamente superior a la de aquellos que peinamos canas y tratamos de disimular nuestras entradas. Así pues, el formato ideal de “la buena novela” será el de 150 páginas (aprox.) y tamaño de bolsillo, de esos que puedes llevar a cualquier parte, que puedes ir a cagar con ellos sin temor a que se te duerman las piernas, que puedes leer en los trayectos de metro, de autobús, o en el poco tiempo del que se dispone para echarse a la sombra de un buen árbol y leer.

3.- Leer las 5 primeras páginas:
Una vez tenemos en nuestras manos nuestra novela de un autor muerto y del formato anteriormente indicado, debemos hacer una lectura rápida de las 5 primeras páginas (esas que van después del prólogo), y ver si la lectura nos “engancha”, nos crea buenas expectativas, o nos entretiene en la medida en que nuestra sensibilidad entienda por entretenimiento y diversión. De ser así, valdrá la pena pasarse por caja y adquirir la novela, de lo contrario, dejémosla de nuevo en su lugar y que siga criando polvo (de no criarlo ahí, lo hará en la estantería de casa, y la verdad... no merece la pena).

Ante la inevitable pregunta:

¿Y si por el echo de seguir estas normas, me pierdo la lectura de una buena novela?

Tranquilos. Si realmente es buena no tardarán en adaptarla en su versión cinematográfica y podremos disfrutarla en un buen cine, comiendo palomitas y sorbiendo nuestro refresco de cola de una pajita.

Visto lo visto, lo mejor será ser prudente escogiendo nuestras novelas. No olvidemos que los autores escriben para vivir de ello; comen una media de tres veces por día y algunos, hasta tienen hijos que van a la escuela, al dentista y que piden ropa de marca para estar al día. Es decir... que en un momento dado te escriben cualquier mierda con tal de recibir su cheque para poder hacer frente a sus vidas. Ah!... y cuanto más gordo sea el libro mejor, ya que las editoriales a veces, pagan las novelas “a peso” y es cuestión de meter páginas y páginas.

Ante cualquier duda, siempre queda una solución, casi infalible, que consiste en comprar un libro de relatos, o de un único autor, o una buena antología. Los relatos se pueden leer entre estación y estación de metro, en la consulta del médico... en cualquier parte. Son obras autoconclusivas, directas y en la mayoría de las ocasiones, buenas historias.
Sin duda, el relato es la forma de lectura del futuro inmediato, de modo que, pongámonos al día.

2 comentarios:

Gustavo Rey dijo...

Totalmente de acuerdo y alimento efusivamente la idea de comprar libros de relatos. Buen blog, me puse tu enlace para venir seguido. Un saludo

Luis Recuenco dijo...

No puedo estar más de acuerdo. Subrayo cada palabra.

Un saludo
Luis Recuenco